En el cine el lenguaje es algo esencial. Ya sea mediante signos, ya mediante el habla el cine nos ha transmitido mensajes desde prácticamente el principio de su existencia.

La lingüística no solo ha aparecido sutilmente sino que en ocasiones como hemos podido comprobar en este blog, ha sido narradora y prácticamente coprotagonista en muchas ocasiones, como ocurría en el caso de “El milagro de Ana Sullivan”, en otras ocasiones hemos desglosado los guiones para ver la gramática que lo componían, como fue en el caso de la “Naranja mecánica” o “El señor de los anillos”. La capacidad de los guionistas para crear nuevas lenguas uniendo partes de otras existentes o partiendo simplemente del rasgo de sonoridad, como vamos a ver a continuación.

No podía terminar este proyecto sin hacer mención a la “lengua”* de la que hace uso el gran Charles Chaplin en la primera película en la que oímos su voz, “The Great Dictator”. Ya he hablado en otra ocasión para mencionar el Esperanto, de esta película, no obstante lo que Chaplin consigue ahora es una ilusión auditiva, cuando escuchamos sus discursos actuando como Hynkel, creemos estar escuchando a Hitler hablando en alemán, aunque algo nos dice que no es alemán. Esa parrafada de inventivas que Chaplin nos muestra nos hace comprender que en nuestro sistema perceptivo, con el cual interceptamos un sonido y lo analizamos para clasificarlo y etiquetarlo funciona con los datos que le vamos dando. Es decir, una persona que sabe alemán, obviamente sabrá que no lo es, pero alguien que solo ha oído hablar alemán pero no conoce la lengua, tiene la sonoridad consonántica como único rasgo distintivo y al ver esta película puede pensar que se trata de auténtico alemán.

*No podemos decir que se trate de una lengua inventada, como lo es el Quenya ya que no consta de una gramática, se trata más bien de un recurso que nos hace asimilar eso que habla como una lengua, y por similitud estructural o sonora nos empuja a pensar que se trata de la lengua germana, aunque como hemos aclarado anteriormente, no es así.

Un ejemplo:

Por todos es bien sabido que la lengua sin una sociedad que la ponga en marcha no es posible. También sabemos que es necesario tener los mismos signos para que la comunicación sea efectiva. Pero ¿qué ocurriría si teniendo una misma lengua y haciendo uso de un mismo signo lingüístico, no nos entendiéramos?
La necesidad de comunicación es ingente en nuestros días, prueba de ello es la invención de redes sociales como Facebook o Twitter. No vivimos sin comunicarnos pero, ¿estamos realmente comunicándonos?¿Hasta qué punto la publicación de un estado o de una fotografía en la web comunica a nuestros amigos nuestro mensaje? El hecho de no ver al receptor o a los receptores de nuestro mensaje nos inquieta, no sabemos si el mensaje ha llegado a su destino.

En la escena que he elegido de la película “La red social” vemos como hasta el propio creador de una web ideada para sociabilizar se siente solo. Veamos desde el minuto 10’45”

Título: La red social  Año: 2010 Director: David Fincher

La diferencia idiomática entre los distintos pueblos ha sido siempre un problema para la comunicación entre los seres humanos por lo cual se ha tratado de establecer una lengua común en las relaciones internacionales con el problema que ello conlleva de abandonar el idioma propio y sufrir la colonización de unas lenguas por otras. En este punto surge la figura de Zamenhof creador del Esperanto. Tenía una destacable facilidad para los idiomas, prueba de ello fue que hablaba ruso, polaco, judeoalemán (idiomas nativos), alemán y posteriormente aprendió latín, hebreo, francés, griego e inglés. También tenía conocimientos básicos de lenguas mediterráneas como el italiano y español. En 1887 publica los principios de la nueva lengua en el Lingvo internacia. Antauparolo kaj plena lernolibro (Lengua internacional. Prefacio y libro de texto completo) con el pseudónimo de Doktoro Esperantoque podríamos traducir como Doctor Esperanzado, que finalmente denominará a su creación lingüística.

El cine no ha sido ajeno a esta lengua. Desde Chaplin, 1940 hasta Ridley Scott 1982 podemos ver guiños al Esperanto.

Ya con Chaplin en el Gran dictador, vemos de manera simbólica la aparición del esperanto en los carteles del gueto, no era alemán como muchos pensaban. Se eligió esta lengua con el fin de unificar las naciones. En Blade Runner es el agente de policía Gaff quien habla en esperanto.

A continuación os dejo con los links en las que podéis apreciar el esperanto en nuestros días a través del cine.

Título: El gran dictador   Año:1940  Director: Charles Chaplin.

Título: Blade Runner Año: 1982  Director: Ridley Scott.

El Quenya. La lengua élfica de Tolkien.

Los orígenes de esta lengua élfica se remontan a la I Guerra Mundial. Poco a poco Tolkien fue recopilando un primer léxico Quenya, formando una gramática y una fonética que partían en mayor parte del finés y  en menor del latín y el griego.  Desarrolló ese idioma a lo largo de su vida y llegó a declarar que se trataba de la lengua con mayor placer “fonoestético” de todas cuantas había elaborado.

Estructura gramatical y fonológica

Los verbos en Quenya se dividen por lo general en dos categorías: básicos y derivados. Los del primer grupo consisten en una raíz básica, mientras que el segundo comprende los verbos con un sufijo acabado en –a. Se conjugan en cinco tiempos de indicativo (aoristo, presente, pasado simple, pretérito perfecto y futuro), y también pueden aparecer en formas de infinitivo, gerundio e imperativo.

En cuanto al sistema nominal, en el Quenya los sustantivos se declinan en nueve casos: nominativo, acusativo, genitivo, posesivo, dativo, locativo, ablativo, alativo e instrumental, además de un último caso, el respectivo, que Tolkien menciona en una de sus cartas a mediados de los años sesenta. El nombre también se flexiona en número (pudiendo ser singular, plural, plural partitivo o dual), pero no tiene género gramatical.

Los adjetivos siempre concuerdan en número con el sustantivo. Cuando acaban en –a se forma el plural cambiando la terminación por –ë, mientras que si acaban en –ë o en consonante tienen una forma plural en –i y si son terminados en –ëa se cambia por –ië. El Quenya tiene un único artículo definido, i, y carece de artículo indefinido.

Tolkien puso especial cuidado en la fonología del Quenya. Existen diez sonidos vocálicos, cinco largos y cinco breves (a, e, i, u, á, é, í, ó, ú), y seis diptongos (ai, au, oi, ui, eu, iu). En cuando a las consonantes, en gran parte la lengua comparte los sonidos de la fonología inglesa, pero con importantes diferencias como el hecho de tener muchas menos sibilantes que ésta.

La aceptación que esta lengua ha tenido en los fans del Señor de los anillos ha sido increíble. Muchos siguieron estas pautas gramaticales y comenzaron a hablar el Quenya y hasta componían canciones en esta lengua.

En este enlace podéis ver más detalladamente en qué consiste el Quenya.

http://es.wikibooks.org/wiki/Quenya/Texto_completo

Título: El señor de los Anillos  Año: 2001 Director: Peter Jackson.

Todos alguna vez hemos querido ver una película en Internet y hemos rechazado aquellas etiquetadas con el tag “Español-latino”. No vamos a entrar en prejuicios lingüísticos, aunque está bien claro que los tenemos en este respecto, pues preferimos siempre la versión en castellano.

A los latino-hablantes les ocurre igual con nuestro castellano. Es por ello que surge en el cine el Español Neutro. Un español que no hay que confundir con el estandar, ya que el neutro reune características de  todas las variedades  hispanas-latinas sin  recaer más en una que en otra, concluyendo en una “lengua” aceptada por todos.

Una de las grandes factorías de cine que optó por este tipo de español, fue Disney, quien no duda en poner voces neutralizadas a sus personajes para que estos, gocen de mayor aceptación.

Atrás quedaron películas como “Pinocho” doblada íntegramente en argentino.  El español neutro es una apuesta de futuro avalada por la amplísima difusión y alcance de los medios de comunicación. El desarrollo de las sociedades hispanoamericanas en su conjunto definirá su expansión o retroceso en los próximos años y si su uso sigue dando frutos, asistiremos sin duda a un proceso que reforzará aún más la unidad lingüística  de los hispanohablantes.

A continuación adjunto archivos de “Blancanieves” en su doblaje original de 1964, neutro  y de “La Sirenita” en latino y español neutro.

 

La Sirenita. Latino.

La Sirenita. Neutro.

 

Las diferencias son mínimas pero una se acepta más que la otra.

El lenguaje  se caracteriza por ser un sistema que posibilita la producción de un número ilimitado de mensajes a partir de un número limitado de elementos.  Con la música pasa igual. Esta relación se intensifica cuando nos topamos con una lengua tonal, donde las variaciones de frecuencia suponen un cambio de significado. Es lo llamado tono léxico. El tono léxico es relativo,  su altura tonal será relevante en su relación con los tonos léxicos anteriores y posteriores.

El chino mandarín es una lengua tonal, mientras que el español es una lengua entonativa. En chino mandarín, la frecuencia fundamental (F0) tiene función léxica. Es decir, cada sílaba tiene su propio tono, el cual, junto con otros componentes (consonantes y vocales), define el significado de dicha sílaba. En español, la F0 no interviene en la semántica de una palabra, sino que, como la duración y la intensidad, es un correlato acústico del acento léxico y también interviene en la entonación a nivel oracional. Es más, es el factor determinante para distinguir la sílaba tónica de la átona.

Hay cuatro tonos estándar en el chino mandarín: primero, tono alto y sostenido [y¯ınpíng 阴平]; segundo, tono ascendente [yángpíng 阳平]; tercero, tono bajo descendente-ascendente [shàngsheng ¯ 上声]; y cuarto, tono descendente [qùsheng ¯ 去声]. Un ejemplo muy citado es el de la distinción de tonos y significados entre ma¯ [妈] (mamá), má [麻] (lino), maˇ [马] (caballo) y mà [骂] (reñir). Con el japonés pasa lo mismo.

Con estos datos, podréis entender que no es fácil hacer una traducción exacta al español desde una lengua tonal como es el chino o el japonés. Al no tener tonos distintivos en nuestra lengua,  el diálogo pierde parte o la totalidad del mensaje que tenemos en la versión original. Así se ve en el enlace de  “Mi vecino Totoro”, donde se aprecia la musicalidad de la lengua japonesa frente a los subtítulos en inglés.  Perdonad la falta de material pero debido a los derechos de autor, no he encontrado más. No obstante os dejo los datos para que podáis ir al videoclub más cercano y alquilar las dos películas para verlas en original subtituladas, no tienen desperdicio.

Título: Tonari no Totoro ( mi vecino Totoro)  Año: 1988   Director: Hayao Miyazaki

Título: Dut Yeung nin wa ( In the mood for love)  Año: 2000  Director: Won Kar-Wai

Partiendo de Quilis, las fases del proceso de comunicación entre hablante-oyente son representadas del siguiente modo:
Cerebro hablante>órganos articulatorios hablante>onda sonora>órganos auditivos oyente>cerebro oyente.
¿Pero qué ocurre si el oyente no oye? Sencillo -pensaréis- existe un lenguaje diseñado para aquellos que no pueden oír, el lenguaje de signos y además pueden leer los labios si se lo proponen. Pero, ¿qué ocurriría si no pudieran leer los labios? ¿Si además de carecer del sentido auditivo, fueran ciegos?
No es posible la comunicación, pensaréis. Para ella se requiere un emisor y un receptor y teniendo tantas barreras es imposible crear dicha comunicación.
¿Cómo percibe una persona ciega, sorda y por lo tanto muda? Un recién nacido, esponja de todo lo que le rodea, sin la capacidad de ver y oír, ¿cómo crea un sistema lingüístico? ¿Estamos ante un “niño salvaje”?
En 1880 nace Hellen Keller, en Alabama, Estados Unidos. Nace sana pero a los dieciocho meses tras sufrir unas fiebres, inexplicablemente se queda ciega y sorda. Como era de imaginar, esto afectó mucho a su desarrollo volviéndose incluso agresiva. Imaginad que no podéis comunicaros, que todo a vuestro alrededor se está moviendo y no podéis verlo.
Los padres de Hellen se ponen en contacto con una maestra, Anne Sullivan quien se hace cargo de la niña desde que esta tiene seis años. La técnica de Anne fue, en un primer momento enseñar a Hellen a tratar con lo cotidiano: daban paseos, le ponía objetos en las manos para que los tocase y adivinase sus formas y, continuamente, le garabateaba en las palmas de las manos. Al mes, su comportamiento había mejorado considerablemente, Anne ya era aceptada por la niña y estimó que era el momento de volver a instalarla en su casa. Anne comenzó entonces a trabajar en la relación de Hellen con el mundo exterior, continuó escribiendo en las palmas de sus manos sin que la pequeña comprendiera el por qué hasta que, un buen día, por fin, logró relacionar esos signos con lo que palpaba con sus manos y comprendió que cada cosa tenía un nombre y podría ser capaz de identificarlo. A partir de este momento todo fue un poco más sencillo, aprendió a leer y a escribir tanto en braille como a máquina, comenzó a recibir clases de geografía, aritmética y literatura. Ya a la edad de siete años había inventado más de sesenta señas distintas que podía utilizar para comunicarse de una manera muy elemental con sus manos y comprendió que cada cosa tenía un nombre y podría ser capaz de identificarlo.
La vista de Anne Sullivan comenzó a empeorar debido a los esfuerzos realizados para enseñar a su discípula. Hellen aprendía a un ritmo vertiginoso, no encontraba límites en su ansia por aprender, por expresar y conocer todo lo que le rodeaba. Con diez años, le propuso a su maestra un reto más: aprender a hablar con la garganta. Siendo sorda y ciega, en un primer momento pareció, más que un reto, una tarea imposible, pero Anne dispuso que una prestigiosa profesora de dicción para personas sordas -Sarah Fuller- le impartiera clases. El método de Sara consistía en que Hellen pusiera las manos en la garganta de la profesora y después tocase su lengua mientras esta deletreaba alguna palabra. De este modo debía imitar la posición de la lengua respecto al paladar y los dientes, a la vez que controlar la fuerza con que salía el sonido de las cuerdas vocales. El proceso era bastante complejo, pero a las pocas sesiones Hellen logró hablar, nunca con una dicción perfecta como hubiera querido su maestra, pero sí de una manera lo suficientemente aceptable como para impartir conferencias y declamar en pro de los derechos de las personas sordo-ciegas.

Con catorce años, Hellen ingresó en el Wright Humason School de Nueva York donde estudió con gran entusiasmo -y siempre acompañada de Anne- francés, alemán, geografía y su gran asignatura pendiente: oratoria.
A los veinte años comenzó a cursar sus estudios en el Colegio Mayor Radcliffe de donde saldría graduada Cum Laude.

Título: “The míracle worker”. “El milagro de Ana Sullivan”. Director: Arthur Penn. Año: 1962

La película no tiene desperdicio dura 147 min. Y tenéis aquí el enlace completo en español, así que no hay excusa, este finde todos a ver “El milagro de Ana Sullivan”.

Los prejuicios lingüísticos.

Aunque no deberían de existir, los prejuicios lingüísticos están con nosotros a día de hoy, como lo estaban en el principio de los tiempos. Ya el monarca Carlos I de España, V de Alemania, decía:

“Hablo en italiano con los músicos, en francés con las mujeres, en alemán con los soldados y en español con Dios.”

Los prejuicios no vienen de la lingüística, sino de razones ideológicas. El lenguaje es una cualidad de los seres humanos. La capacidad de hablar de los seres humanos es biológica y exceptuando algunos casos, toda persona está determinada para hablar.

Existen muchos tipos de prejuicios lingüísticos:

El normativo, el literario, el clásico, el degenerativo, el etimológico y finalmente el que vamos a ver: el prejuicio etnocéntrico.

Como hemos mencionado anteriormente, los prejuicios son ideológicos. El etnocéntrico, simplificándolo mucho es “pensar que lo propio es lo mejor”. Esto ocurre por una falta de perspectiva, hay que ponerse en el lugar del otro, viajar real o mentalmente. Generalmente, este prejuicio afecta a las personas que viven en el norte, en los países “ricos” o desarrollados económicamente. Suele pensarse que estas lenguas son superiores a las lenguas del “sur”.

Este pensamiento radica en la época colonial, donde los conquistadores portaban una lengua y los conquistados “no sabían hablar” o lo que hablaban no era una lengua.

Hay que entender que las lenguas son distintas, ni mejores ni peores.

Volviendo a la afirmación del monarca Carlos I, estaba preconcebida la idea de que la buena música provenía de Italia, el francés al ser una lengua de sonoridad suave estaba indicado para las mujeres, el alemán debido a su consonantismo se nos presenta como una lengua basta y el español al ser su propia lengua era la mejor de todas y por lo tanto es la indicada para hablar con Dios.

Como veis es una afirmación repleta de prejuicios.

Pero hablemos de cine:

Título original: Amadeus    Director: Milos Forman    Año:1984

En Amadeus vemos una escena en la que los músicos de la corte discuten con el Emperador José II de Habsburgo la posibilidad de hacer una ópera en alemán frente a la tendencia del italiano. (Véase desde el minuto 2′ 12”).

En este fragmento vemos como Mozart defiende los valores de Alemania y como Salieri y el resto de entendidos, jocosamente, rebaten su teoría. Es una lucha por la lengua propia, italiano versus alemán. A partir del minuto 4′ 16” vemos como defiende cada uno su lengua.

Atentos a los diálogos siguientes:

Mozart: “Majestad, elegid vos la lengua, mi tarea será ponerle la mejor música jamás ofrecida a un monarca.”

Emperador: “Pues así es, que sea alemán.”

Minuto 6′ 42”.

Salieri: “Grazie Signore. Lo único que quería era cantar a Dios”.

En ambos diálogos vemos desarrollada la frase de Carlos I. En el primer diálogo, como se trata de música, pretenden utilizar el italiano pero Mozart puntualiza el hecho de que sea música para el Emperador (la nación, los soldados) y por lo tanto eligen el alemán.

En el segundo, Salieri defensor del italiano reza “lo único que quería era cantar a Dios” es decir, hablar con Dios, la propia lengua ensalzada como único vínculo para llegar a Dios.

¿Creéis vosotros que existe una lengua para cada situación?

¿Creéis que hay lenguas mejores para unas cosas que otras, como por ejemplo el inglés para la terminología informática?

El Nadsat se trata de un sistema lingüístico, o como algunos estudiosos han preferido llamarlo un subsistema, creado por Burgess (escritor de la novela homónima) que forma parte de las señas de identidad de Álex y sus drugos.

El nadsat representa una transliteración aproximada de un sufijo ruso que vendría a equivaler al –teen en inglés. Pues se trata de un lenguaje correspondiente a un grupo de adolescentes. Podríamos hablar de una especie de jerga juvenil futurística (ya que la película está basada en el futuro).

En el Nadsat se combinan raíces eslavas con las desinencias inglesas, creando un nuevo sistema lingüístico.

Dentro de este inventario, cabe destacar el uso de patrones propios del inglés americano, como el uso reiterado de la partícula like que además es un reflejo de lo que suele ocurrir en el argot juvenil, es decir, la repetición de palabras “comodín” (like, type, sort, y alguna palabra eslava como veck y veshch).  El uso de dos negaciones en una misma frase (never not no more). La repetición de palabras de forma enfática, irónica, hasta siete veces (well well well well well well well). Las onomatopeyas,  ejemplos como a hohohohoho o there was a crash and a plop and a whish whish.

También se juega con los recursos fonológicos de varias maneras, como la alternancia de consonantes (Humble mumble chumble), ampliación de sílabas mediante infijos (jammiwam and eggiwegs), en la versión castellana de la película al carecer de infijos en el español, se recurre a la repetición (huevos huevos), repeticiones (punchipunching), la rima (itsi witsy bitsy), la aliteración (glazzies glazzed), etc.

Todo este sistema hace alusión a una convención infantil de juegos de palabras y búsqueda de sonoridades.

En la versión española del film, nos recuerdan estos vocablos al latín, pues las raíces utilizadas eran latinas. De este modo tenemos por ejemplo: videar, en lugar de ver, audiar-oír. O palabras íntegras latinas como domo-casa.

En lugar de milk aparece moloco, que sería algo así como la adaptación que los japoneses hacen de palabras españolas como Madrid-Madorudo, en busca de la sílaba libre.

Obviamente aparecen palabras de sonoridad eslava como: Britba-navaja; Cracar-aullar, chillar; chepuca-tontería, etc.

Al igual que ocurría con el inglés encontramos palabras onomatopéyicas como: chumchum-ruido, crunchy-masticar, entre otras.

A continuación, para aquellos que aún no hayan “videado” la película,  adjunto la sinopsis.

Año: 1971.      Director:  Stanley Kubrik.      Título original: A clockwork orange.

Gran Bretaña, en un futuro indeterminado. Álex, es un joven muy agresivo que tiene dos pasiones: la violencia desaforada y Beethoven. Es el jefe de la banda de los drugos, que dan rienda suelta a sus instintos más salvajes apaleando, violando y aterrorizando a la población. Cuando esa escalada de terror llega hasta el asesinato, Álex es detenido y, en prisión, se someterá voluntariamente a una innovadora experiencia de reeducación que pretende anular drásticamente cualquier atisbo de conducta antisocial.

En 1926 el cine mudo estando en pleno esplendor se ve paradójicamente en el final de sus días, pues en 1927 con la película El cantante de Jazz el cine sonoro se abre paso ante un público deseoso de escuchar a sus actores preferidos.

Pero no todo fue tan bonito para estas estrellas. Dado que en el cine mudo los actores carecían de diálogos, toda la información que aporta el lenguaje verbal era sustituida por la expresión corporal. Por ello los actores de cine mudo tuvieron que aprender a expresar y a emocionar con la voz, de ahí que la mayoría necesitara clases de dicción o tuvieran problemas con el timbre de su voz.

Dice Guillermo Ballenato Prieto:

” La voz es un elemento característico de la persona, una cualidad que nos ofrece información sobre aspectos muy concretos del individuo (personalidad, sexo, edad aproximada, procedencia, actitud, estado de ánimo)”.

” La pronunciación es un elemento clave del discurso. Podemos educar la voz para ganar en claridad y en calidad, para hacerla más agradable y para que su emisión sea más fácil. La voz, además de escucharse, debe de ENTENDERSE”.

En la película Cantando bajo la lluvia (1952) vemos la historia de Don Lockkwood un prestigioso actor de cine mudo y su compañera de reparto Lina Lamont, quienes tras la aparición del cine sonoro se ven en la tesitura de tener que rodar una película en la que tenían que interpretar diálogos. Tanto Don como Lina tiene que asistir a clases de dicción para vocalizar correctamente y así registrar bien las voces. Aunque para Lina no fue tan sencillo como tomar unas clases, pues además de su mala pronunciación tenía una voz tan aguda que hizo que el preestreno de la película fracasara.

Don y su amigo Cosmo contactan con Kathy una actriz de teatro conocida de ambos para solventar el problema de la voz de Lina. Idean un plan por el cual sincronizando la voz grabada previamente de Kathy sustituya a la de Lina.

Las clases de dicción consistían en repetir una serie de trabalenguas frente a un monitor que les indicaba como colocar los órganos articulatorios. A continuación, incluyo unos fragmentos de la película donde se ven estos aspectos.


Tras ponerme en contacto con mi amiga Piedad, licenciada en Logopedia, puedo adjuntar algunos ejercicios de dicción que, aunque podemos verlos en la película, desarrollo a continuación para que os hagáis una idea de lo complicado que resultaba vivir no solo de tu imagen y tus gestos si no también, a partir del cine sonoro, de tu voz.

-Combinación de vocales: inspiración nasal diafragmática, cuidando la posición correcta de labios y lengua.

AIRE.   AAAAAAAAAAAAAAAAAAAOOOOOOOOOOOOOOOOOO

AIRE.  OOOOOOOOOOOOOOOOAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA

AIRE. UUUUUUUUUUUUUUUUUEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE

-Entonación de oraciones. (en mayúscula las subidas en agudo)

¿de dónde vienES?   ¡QUÉ día tan bonito! ¡NO me lo puedo creer!

-Lea las frases anteriores cambiando la velocidad de dicción, unas veces más rápido y otras más lento.

-Lea el siguiente trabalenguas, respetando pausas y entonación.

R con R cigarro, R con R barril, rápido corren los carros cargados de azúcar al ferrocarril.

Este sería un ejemplo práctico para ponernos en sintonía con los actores de finales de los años veinte.

En la película también podemos apreciar la aparición de lo que podría ser la primera dobladora de cine (en el caso de Kathy). Pero ese es otro tema que trataremos más adelante en otra entrada.

Desde aquí os animo a ver la película, a ser posible en versión original, porque tanto cinematográficamente como lingüísticamente no tiene desperdicio.