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En 1926 el cine mudo estando en pleno esplendor se ve paradójicamente en el final de sus días, pues en 1927 con la película El cantante de Jazz el cine sonoro se abre paso ante un público deseoso de escuchar a sus actores preferidos.

Pero no todo fue tan bonito para estas estrellas. Dado que en el cine mudo los actores carecían de diálogos, toda la información que aporta el lenguaje verbal era sustituida por la expresión corporal. Por ello los actores de cine mudo tuvieron que aprender a expresar y a emocionar con la voz, de ahí que la mayoría necesitara clases de dicción o tuvieran problemas con el timbre de su voz.

Dice Guillermo Ballenato Prieto:

” La voz es un elemento característico de la persona, una cualidad que nos ofrece información sobre aspectos muy concretos del individuo (personalidad, sexo, edad aproximada, procedencia, actitud, estado de ánimo)”.

” La pronunciación es un elemento clave del discurso. Podemos educar la voz para ganar en claridad y en calidad, para hacerla más agradable y para que su emisión sea más fácil. La voz, además de escucharse, debe de ENTENDERSE”.

En la película Cantando bajo la lluvia (1952) vemos la historia de Don Lockkwood un prestigioso actor de cine mudo y su compañera de reparto Lina Lamont, quienes tras la aparición del cine sonoro se ven en la tesitura de tener que rodar una película en la que tenían que interpretar diálogos. Tanto Don como Lina tiene que asistir a clases de dicción para vocalizar correctamente y así registrar bien las voces. Aunque para Lina no fue tan sencillo como tomar unas clases, pues además de su mala pronunciación tenía una voz tan aguda que hizo que el preestreno de la película fracasara.

Don y su amigo Cosmo contactan con Kathy una actriz de teatro conocida de ambos para solventar el problema de la voz de Lina. Idean un plan por el cual sincronizando la voz grabada previamente de Kathy sustituya a la de Lina.

Las clases de dicción consistían en repetir una serie de trabalenguas frente a un monitor que les indicaba como colocar los órganos articulatorios. A continuación, incluyo unos fragmentos de la película donde se ven estos aspectos.


Tras ponerme en contacto con mi amiga Piedad, licenciada en Logopedia, puedo adjuntar algunos ejercicios de dicción que, aunque podemos verlos en la película, desarrollo a continuación para que os hagáis una idea de lo complicado que resultaba vivir no solo de tu imagen y tus gestos si no también, a partir del cine sonoro, de tu voz.

-Combinación de vocales: inspiración nasal diafragmática, cuidando la posición correcta de labios y lengua.

AIRE.   AAAAAAAAAAAAAAAAAAAOOOOOOOOOOOOOOOOOO

AIRE.  OOOOOOOOOOOOOOOOAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA

AIRE. UUUUUUUUUUUUUUUUUEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE

-Entonación de oraciones. (en mayúscula las subidas en agudo)

¿de dónde vienES?   ¡QUÉ día tan bonito! ¡NO me lo puedo creer!

-Lea las frases anteriores cambiando la velocidad de dicción, unas veces más rápido y otras más lento.

-Lea el siguiente trabalenguas, respetando pausas y entonación.

R con R cigarro, R con R barril, rápido corren los carros cargados de azúcar al ferrocarril.

Este sería un ejemplo práctico para ponernos en sintonía con los actores de finales de los años veinte.

En la película también podemos apreciar la aparición de lo que podría ser la primera dobladora de cine (en el caso de Kathy). Pero ese es otro tema que trataremos más adelante en otra entrada.

Desde aquí os animo a ver la película, a ser posible en versión original, porque tanto cinematográficamente como lingüísticamente no tiene desperdicio.

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